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LA ADICCIÓN ES UNA ENFERMEDAD AGRADECIDA: SE CURA HABLANDO.

Existen diversas modalidades de tratamiento para curar a un paciente afecto de adicción a una substancia y/o conducta adictiva. En los diferentes casos, una rigurosa evaluación inicial del paciente, su entorno más próximo (familiar, laboral) y circunstancias particulares permitirán aconsejar una estrategia terapéutica determinada en la cual colaboran terapeutas, psicólogos, psiquiatras y otros profesionales. En Ana Sabaté  Tratamiento de Adicciones trabajamos de forma TOTALMENTE INDEPENDIENTE y en COLABORACIÓN con los mejores CENTROS y PROFESIONALES, garantizando así los mejores resultados.

La duración del  tratamiento de adicciones  y el nivel de internamiento que pueda requerirse son dos variables que se evalúan desde un principio. Así, por ejemplo, un centro que opera en régimen abierto requiere de un ingreso y permite al paciente una integración progresiva en el entorno con una duración media en el tiempo. Un centro de día o un tratamiento ambulatorio, requiere de la presencia del paciente unas horas al día y durante un periodo de tiempo normalmente más corto.

El paciente en activo consume porque cree que TIENE PROBLEMAS. En realidad TIENE PROBLEMAS porque CONSUME.

PACIENTE EN ACTIVO

QUÉ CARACTERIZA A UN PACIENTE QUE CONSUME

Manipulación y mentira. Falta de honestidad. Agresividad verbal (pudiendo llegar a agresividad física). Relajación de los hábitos horarios. Incumplimiento de obligaciones/ responsabilidades. Episodios de amnesia/ lagunas mentales. Pérdida autoestima. Pérdida de dignidad. Deterioro físico-psíquico progresivo. Disminución en el control de impulsos. Desórdenes alimentarios. El paciente adicto tiene muy arraigada la falsa creencia de que para poder funcionar, es decir, continuar con una vida “normal” hay que consumir.(Este es un hecho totalmente independiente del tipo de substancia consumida y su cantidad). Con el tiempo va adquiriéndose una progresiva tolerancia a la substancia de modo que para conseguir un efecto determinado cada vez se necesitan cantidades superiores para satisfacer la necesidad. Por ello el paciente, al contrario de lo que podamos creer,cada vez va relacionándose menos, dejando atrás familiares, amigos, trabajo. El paciente funciona en su día a día como buenamente puede hasta que la evidencia de su consumo, en fases avanzadas, le lleva incluso a perder su puesto de trabajo, familia, amigos… Llegados a este punto en la mayoría de los casos el paciente niega su realidad, en parte porque pudiera no ser completamente consciente de la misma pero en casi su totalidad porque reconocer su adicción comporta retirarle la substancia ó el elemento que crea la conducta adictiva y ante este hecho normalmente se ataca al entorno próximo para justificar algo que no tiene ningún tipo de justificación. El foco se pone en los demás, no en uno mismo. Si a este hecho le unimos el que en muchos casos, la propia familia del paciente, intenta minimizar los efectos del consumo por una falsa vergüenza (fruto del desconocimiento de la enfermedad) ó miedo a que otros conocidos conozcan la problemática del paciente, hace que éste prolongue en muchos casos una situación de adicción sin tratar, dificultando así de un modo creciente su posterior recuperación. “El adicto cree que consume porque tiene problemas cuando, en realidad, tiene problemas porque consume”.

PACIENTE EN TRATAMIENTO

QUÉ CARACTERIZA A UN PACIENTE EN RECUPERACION

A la inversa de lo que sucede con el paciente “en activo”, el paciente que decide ponerse en tratamiento va a cambiar hábitos y actitudes. No se trata en absoluto de una cuestión de fuerza de voluntad como se cree en muchos casos: la fuerza, entendida como oposición, reacción, solo genera sufrimiento y con él no se consigue una plena recuperación del paciente. Si nos enfrentamos nunca vencemos: la adicción nos puede. Dejar de consumir no es sólo eso. El paciente necesita cambiar en muchos aspectos: se ha de aprender a “funcionar” sin substancias ó comportamientos adictivos y este aprendizaje es plenamente satisfactorio para quien desea emprenderlo. La finalidad que se pretende es lograr vivir bien,de una forma plena y feliz sin consumir ninguna substancia. Con el tiempo, el paciente recupera progresivamente una gran parte de lo perdido, trabajando conceptos como honestidad, responsabilidad, integridad. Estos grandes valores personales aplicados en el día a día nos van a permitir crear una situación de normalidad real esta vez, crecer como persona y alejarnos de forma progresiva de las substancias no deseadas.

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